Category Archives: Ciencia

Noticias de ciencia en general

Si no echamos el freno pronto, nos vamos al garete


Me parecio interesante esta informacion y la comparto con mis lectores

0
Estamos en el tercer planeta de un sistema solar localizado en el extremo de una galaxia que los terrícolas llaman Vía Láctea. Desde lejos parece una mota de polvo azulada, pero si nos acercamos lo suficiente podremos escuchar la música que sale de él. Los habitantes siguen tocando y danzando en su viaje alrededor del Sol igual que la orquesta del Titanic alegraba la noche a unos pasajeros que no eran conscientes de su destino.

Al igual que el Titanic, los humanos nos encaminamos de frente hacia el iceberg y, en lugar de girar el timón y limitar nuestra velocidad, ponemos las máquinas a todo lo que den de sí. La colisión se antoja inminente, pero la música cada vez se oye desde más lejos. Y no estoy hablando de películas de ciencia ficción donde se describen catástrofes apocalípticas sino de lo expuesto en un reciente artículo, escrito por Johan Rockström y colaboradores, publicado recientemente en la revista Science. En dicho artículo se postula que los humanos hemos traspasado una serie de líneas rojas que ponen a nuestra especie en peligro. En concreto se han superado 4 de las 9 que se han marcado como señales de peligro: cambio climático, extinción masiva de especies, adición desmesurada de nitrógeno y fósforo en los ecosistemas y desforestación.

Y aún no hemos cruzado líneas rojas, como la acidificación de los océanos, la reducción de la cantidad disponible de agua dulce para el consumo, la emisión de aerosoles venenosos o la disminución de la capa de ozono aunque, año tras año, nos acercamos a ellas mientras hacemos sonar las sirenas de nuestro gran buque.

Las 9 líneas rojas de nuestro planeta

Las 9 líneas rojas de nuestro planeta

Durante mucho tiempo se ha extendido la idea de que la Tierra puede absorber cualquier perturbación a la que la sometamos. Pero parece que esto no es así. Por ejemplo somos testigos de la llamada sexta extinción; la desforestación avanza de forma implacable por los grandes bosques tropicales del planeta, así en la amazonia se pierde una superficie comparable a Bélgica cada año; la población actual está por encima de los 7 mil millones de habitantes (en 1960 eramos menos de 3 mil millones); se pierden unos 100.000 kilómetros cuadrados al año de tierra cultivable como consecuencia de la actividad humana; se detecta con mayor frecuencia compuestos tóxicos (mercurio, metales pesados, pesticidas) en las cadenas tróficas y en los alimentos que ingerimos, etc. El tamaño del planeta es finito, con lo que por una simple operación matemática resulta fácil de entender que si seguimos añadiendo perturbaciones en los ecosistemas, habrá un momento en el que sobrepasaremos su capacidad de tamponamiento.

Sin embargo seguimos embalados, nada nos para. Eso no quiere decir que no se esté haciendo nada, hay marineros que intentar desviar el rumbo del buque o disminuir su velocidad, para esquivar o chocar con menor violencia contra el iceberg. Pero también hay intereses creados para que nadie haga caso a esos marineros. Hace un par de décadas la industria tabaquera tenía en nómina a políticos, científicos y periodistas que se dedicaban a minimizar las críticas sanitarias sobre el tabaco. Se desprestigió a médicos, grupos de investigación y centros de salud durante años, a pesar de que las publicaciones científicas que relacionaban el tabaco con el cáncer, enfermedades pulmonares y dolencias cardíacas se podían contar por cientos. Igual está ocurriendo hoy con la industria de los refrescos, las petroleras o las farmacéuticas, que tratan de minimizar el efecto del exceso de azúcar refinado sobre la salud, el incremento de polución y de temperatura en el planeta debido al uso desmesurado de los combustibles fósiles o la eficacia y falta de efectos secundarios de algunos de sus productos estrella, respectivamente. Todo ello a pesar de que, en muchos casos, hay centenares de estudios científicos que demuestran lo contrario.

Porque admitir que nuestro barco está en peligro si continuamos con este rumbo no entra en nuestros planes. Nunca lo ha estado. La obra Colapso del geógrafo Jared Diamond nos muestra como una civilización puede desaparecer si avanza con anteojeras. Un ejemplo muy ilustrativo fue el de los habitantes de la isla de Pascua, que esquilmaron la vegetación de la isla y todos sus árboles hasta su propia autodestrucción. A esa falta de perspectiva, o de pasar por alto las llamadas de atención del entorno, se unen los avariciosos propósitos de otros. Algunos ya no se conforman con vivir muy bien y tener asegurado su futuro y el de sus allegados, no. Parece que necesitan mayor riqueza que el producto interior bruto de varios países juntos, acumular tal número de propiedades que difícilmente les dará tiempo a pasar más de un día de su vida en ellas. Ese afán de riqueza desmesurado tampoco es sostenible en un planeta donde los recursos son limitados.

Por tanto bajar la velocidad no parece fácil. Especialmente si la avaricia y la falta de ética en los negocios campan a sus anchas. Los países industrializados han destruido una parte importante de sus ecosistemas, por lo que tampoco tienen una gran fortaleza moral para pedirles a aquellos países de gran patrimonio natural, que dejen de desarrollarse para preservarlo. O se llega a acuerdos que se antojan complejos o seguiremos echando carbón a las calderas del transatlántico. A los humanos no nos falta inventiva, pero mucho me temo que el cambio de rumbo no se producirá hasta que recibamos un aviso serio, porque parece que nadie se acuerda de las generaciones que van a continuar aquí, que al fin y al cabo son nuestros propios descendientes. Espero por el bien de la humanidad que ese aviso no provoque un cataclismo que haga retroceder nuestra civilización varios siglos.

Entradas relacionadas:

* Carl Sagan: “si lo hacemos mal en este planeta no tenemos ningún otro sitio donde ir

* El futuro de la humanidad

* Un mundo cada vez menos sostenible

* Contaminantes peligrosos en el techo del mundo

* El escándalo del desperdicio mundial de alimentos

* El derroche energético más contamínate absurdo

* El inmenso vertedero marino de plásticos

* Calentamiento global y viejas pandemias

* El Climagate ha sido un “reality show” para la galería manejado como una operación de desprestigio

Lee el artículo original aquí:
Si no echamos el freno pronto, nos vamos al garete


Los antigripales se nos van de las manos


Hola amigos de Tenoch, como siempre les traigo la mejor seleccion de articulos de la red

antigripal
Hace unas semanas un paseo dominguero me sorprendió con una parafarmacia que vendía productos libres de químicas y con un chamán que tenía soluciones para todo. La opción de quedarse en casa tampoco ha estado mal. En esa hora de la siesta, en la que el sopor hace que uno no acabe de enterarse de la trama de la película que repiten por enésima vez, es asaltado en los cortes publicitarios por un carrusel de productos antigripales de todo pelaje.

Ya lo sé, estamos en los últimos coletazos de la época en la que la gripe tiene una mayor incidencia, al menos en la zona geográfica donde vivo. Es entonces cuando las consultas médicas aparecen llenas y en urgencias de los hospitales no dan abasto. La gripe es una enfermedad producida por un virus que se trasmite con suma facilidad entre humanos. Es una enfermedad muy molesta y, en personas mayores, niños pequeños y pacientes inmunodeprimidos, puede llegar a ser muy grave. Además, algunas variantes del virus de la gripe son muy agresivas y puede tener gravedad incluso en pacientes con un sistema inmune sano. La gripe no tiene cura, por ahí ruedan algunos antivirales que aseguran su efectividad, como el Tamiflú, pero estudios independientes han sido incapaces de demostrar la eficacia de este producto. Existe una posibilidad de prevención mediante una vacuna que contiene los antígenos de los virus que se pasearán por nuestra zona en una temporada determinada y que, con mayor grado de éxito o de fracaso, dependiendo de lo afinado de la predicción, nos inmunizará contra el virus.

La gripe tiene un conjunto de síntomas que deja postrado en cama al paciente: fiebre muy alta, dolor articular y muscular, cefaleas intensas, pérdida del apetito y, en algunos casos, molestias intestinales. Vamos, que uno acaba hecho un cuadro durante aproximadamente una semana. Todos esos síntomas se pueden aguantar estoicamente o, en el caso de no tener ganas de hacerse el Rambo, se puede optar por compuestos que alivian los síntomas. Así han aparecido analgésicos que bajan la fiebre y reducen los dolores. Los compuestos más empleados son el paracetamol, los derivados del ácido acetilsalicílico y el ibuprofeno, que bajo múltiples marcas o como genéricos y en diferentes presentaciones y dosis, encontramos en cualquier farmacia.

Hasta ahí todo normal. Pero creo que se nos ha ido un poco de las manos la variedad de marcas y las campañas publicitarias de estos productos. Sé que vivo en una región del planeta donde existe libertad de mercado, lo entiendo, pero la proliferación de marcas, la agresividad de la publicidad (con un coste enorme para las farmacéuticas de turno, que bien podrían dedicar a I+D) y las promesas infundadas de algunos de estos medicamentos me induce a pensar que se intenta colocar al medicamento como un producto de consumo más, lo cual no me parece una buena estrategia sanitaria.

Cuando uno tiene la gripe, no un simple catarro, sino un gripazo certificado, nada te saca de la cama. Es más, lo correcto es que nada te saque de la cama. La postración es una estrategia seleccionada por la evolución para que el portador del virus contagie al menor número posible de gente. Intentemos no ser más “listos” que la propia naturaleza. Recorrer una ciudad enfermo de gripe es una mala estrategia para nuestra especie. Además, moverse con el sistema respiratorio “en carne viva” por culpa de un virus que no tiene piedad con nuestras mucosas, puede complicar el curso de la enfermedad, abriendo la puerta a la neumonía bacteria. Pero no hay que preocuparse, cuando la gripe está en pleno apogeo, no hay nada que te haga salir de la cama, por muchas promesas de la farmacéutica de turno. Esa persona que está rodeado de pañuelos, que se toma un medicamento y sale a trabajar alegre al cabo de dos horas como el que se va de vacaciones, no es más que un producto de un spot publicitario. Esas personas abundan tanto como esas lociones que hacer crecer una hermosa melena tras dos o tres friegas en el fino cutis que recubre el cráneo.

Pero las farmacéuticas, en su afán de decirnos que lo suyo es mejor que el producto de los demás, no paran en emplear estrategias de marketing más propias de un perfume que de un medicamento. Y lo negativo, ante tamaño despliegue, desde mi forma de ver las cosas, es que se frivoliza el producto que se anuncia. Un medicamento, un analgésico en este caso, no es una colonia. Es algo que se ha de tomar bajo prescripción médica, en unas dosis adecuadas y cuando las condiciones de salud lo exijan. No son caramelos. Muchos de estos compuestos incluyen, por aquello de hacerlo aún más atractivo, sustancias que puede provocar alergias, toxicidad si se excede la dosis y efectos secundarios no deseados si no se toman con precaución. A ver si pasa pronto esta campaña de gripe y vuelven los anuncios de perfumes, que se acerca el día de la madre.

Entradas relacionadas:

* Como se trasmite y se multiplica el virus de la gripe

* ¿Qué temen los expertos del virus de la gripe?

* ¿Dónde está la gripe A?

* ¿Para cuándo una vacuna contra la gripe A?

* La gripe A y la demagogia naturalista

* El movimiento antivacunas amenaza la salud mundial

* Un nuevo paso hacia la vacuna antigripal definitiva

Fuente:
Los antigripales se nos van de las manos


La homeopatía se vende pero, ¿funciona?


Hola visitantes de Tenoch, en esta ocasión les traigo el siguiente articulo ojala sea de su interes

homeo
En España se venden alrededor de 19.000 productos homeopáticos, aunque el número de cepas madres es de 6.000, el resto son diferentes diluciones y presentaciones de las mismas. Estos productos están regulados por una orden ministerial que autoriza su venta, a pesar de que el propio ministerio duda de su eficacia. Así un informe del propio ministerio dice:

En general, las revisiones realizadas concluyen que la homeopatía no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta, los resultados de los ensayos clínicos disponibles son muy contradictorios y resulta difícil interpretar que los resultados favorables encontrados en algunos ensayos sean diferenciables del efecto placebo.

De este párrafo se deducen dos cosas claras: (i) la homeopatía aún no ha demostrado inequívocamente su eficacia y (ii) se requieren ensayos de mayor calidad para sacar conclusiones definitivas. Hace pocos días he conocido las conclusiones de un meta-análisis realizado por el “National Health and Medical Research Council” (NHMRC) de Australia donde se analizan 176 estudios individuales que estudian la posible eficacia de la homeopatía frente a distintas condiciones clínicas determinadas. Esto viene a añadir un poco más de luz al asunto. Copio el resumen de las conclusiones de dicho informe:

Observaciones:

No existen pruebas experimentales de confianza que la homeopatía sea eficaz en alguna de las condiciones clínicas consideradas: no hay ensayos con la calidad suficiente ni ensayos diseñados con un tamaño de muestra suficientemente amplio para obtener datos significativo que concluya que la homeopatía produzca mejores resultados que un placebo o iguales a cualquier o que produzca una mejora en la salud similar al de otros tratamientos empleados

Para algunas situaciones clínicas, los estudios indicaban que la homeopatía no era más eficiente que un placebo. Para otras, hay ensayos de baja calidad que indican que la homeopatía era más eficaz que el placebo, o tan eficiente como otro tratamiento. Sin embargo, debido a sus limitaciones, esos estudios no presentan la suficiente confianza para permitir afirmar que la homeopatía es eficaz. Para el resto de condiciones sanitarias no fue posible establecer ninguna conclusión sobre si la homeopatía es eficiente o no, ya que no hay suficientes pruebas para alcanzar ninguna conclusión.

Conclusiones

Basado en todo lo anteriormente dicho, NHMRC concluye que no existe ninguna condición clínica para la que existan pruebas de confianza que permitan concluir que la homeopatía sea eficiente.

No debería emplearse homeopatía para tratar enfermedades crónicas, graves o que podrían agravarse en el tiempo. Las personas que usan homeopatía podrían estar poniendo su salud en riego si rechazan o retrasan tratamiento que han demostrado su eficacia y su seguridad. Toda persona que esté considerando usar homeopatía debería contar en primer lugar con el consejo de un médico titulado. Aquellos que emplean la homeopatía deberían avisar a su médico y mantener el tratamiento que éste les prescriba.

Que cada uno saque sus conclusiones, creo que aquí todos somos adultos.

Entradas relacionadas:

* La vergonzosa publicidad de la homeopatía en la televisión pública española

* 10 razones para no creer en la homeopatía

* El increíble y poderoso efecto placebo aun cuando deja de ser placebo

* La guitarra aérea homeopática

* La mayor estafa sanitaria de todos los tiempos puede acabar poniendo en riesgo la salud mundial

* Ensayos clínicos sobre medicina integrativa ¿probando si la magia funciona?

* ¡La homeopatía cura el SIDA desde un iPod!

* ¿Por qué hay artículos científicos que avalan la homeopatía, acupuntura, reiki, etc?

* La no tan inocua homeopatía

* La memoria del agua (I): las fábulas de Emoto

* La memoria del agua (II): de Benveniste a Ennis

* Casualidad frente a causalidad o el porqué las supercherías pseudomédicas parecen funcionar

* ¡Pues a mí me funciona!

* Holanda pide a la homeopatía que demuestre su capacidad de curar

* Homeopatía universitaria en pleno año 2014

* Superstición y pseudomedicinas en las bases de datos científicas (I): Homeopatía y “medicina” Ayurveda

* Sencillo manual práctico para saber cuando existe un verdadero debate científico

* La homeopatía es ineficaz, pero ¿qué importa?

* Cuando Hahnemann intentó curar la escarlatina con homeopatía

Via:
La Ciencia y sus Demonios


90 años de creacionismo


A ver que opinan de este articulo que me encontre en la red

John Scopes

John Scopes

Tal día como hoy de hace 90 el estado de Tennessee prohibía enseñar en las escuelas la teoría de la evolución, siendo la visión creacionista la única que tenía cabida en las aulas. Poco tiempo después el profesor John Scopes puso a prueba dicha ley al impartir una clase en la que habló sobre los parecidos morfológicos entre los orangutanes, gorilas, chimpancés y humanos. También explicó que los seres vivos actuales han evolucionado desde formas más primitivas del pasado. Esto le costó una condena tras el ya famoso “juicio del mono”, una causa mediática que puso de relieve la mentalidad de la América profunda y el fanatismo religioso de una parte importante de los Estados Unidos.

En esos 90 años los biólogos evolutivos se han encargado de recoger miles y miles de pruebas experimentales que demuestran que la evolución es un hecho. Mientras tanto los creacionistas no han podido demostrar ni uno sólo de sus postulados. La razón es obvia, la evolución se demuestra mediante el método científico, el creacionismo no se puede demostrar es un dogma religioso basada en la fe. Pese a ello millones de personas cierran sus ojos a las evidencias, a las pruebas que se extienden por centenares de museos y miles de centros educativos de todo el planeta, prefieren seguir anclados en el neolítico. Incluso esto días hemos asistido, con una mezcla de incredulidad e indignación, a observar como la supuestamente moderada iglesia católica española introduce en su temario docente enseñanzas creacionistas. Algunos no necesitan máquina del tiempo para viajar al pasado porque jamás lo han abandonado.

Entradas relacionadas:

* El otro juicio del mono

* Creacionismo pagado con dinero público

* Hechos, teorías e hipótesis

* Ateísmo como religión, una estrategia más de los fundamentalistas religiosos

* La herencia del viento

* Distribución geográfica del creacionismo

* Recuerdos de un pasado antievolucionista

* El juicio de Dover

Vía:
90 años de creacionismo


La laxitud evaluadora de algunas revistas científicas


Les comparto este Post de uno de nuestros Blogs favoritos

neumo
Tal y como comenté en un anterior artículo, uno de los mecanismos que existe para dar a conocer los resultados científicos de un grupo de investigación, consiste en enviarlo a publicar a una revista científica. Muchas de estas revistas poseen revisión por pares, o lo que es lo mismo, evaluadores (que suelen ser dos o más) que comprueban la correcta realización de los experimentos y la validez de las conclusiones extraídas de los mismos. Los evaluadores también se encargan de asegurarse que los resultados presentados y los métodos están explicados de tal forma que cualquier científico sea capaz de reproducirlos en su laboratorio. Además, las revistas también poseen editores y correctores de estilo, que cuidan el lenguaje, asegurando que la ortografía y la sintaxis (mayoritariamente de lengua inglesa) son correctas y las figuras y tablas que acompañan al texto resultan comprensibles para los lectores.

Sin embargo en los últimos años estamos asistiendo a la proliferación desmesurada de revistas científicas. Las razones son múltiples y sus consecuencias bien visibles. El número de revistas ha crecido por ser un negocio importante. Publicar un artículo puede costar un mínimo de 1500 dólares, que deben pagar los grupos investigadores. La labor de edición y maquetado más importante la hacen los propios investigadores y los evaluadores no suelen cobrar ni un dólar por su labor. Si a esto le unimos el crecimiento del número de grupos de investigación, especialmente en países como India o China, es fácil entender que haya editores que se hayan lanzado a crear un alto número de revistas. Por otra parte, los grupos de presión, especialmente en la rama sanitaria y de medicina alternativa han dado lugar a múltiples revistas donde “colocar” con facilidad sus resultados. Algunas de esas revistas poseen un grado de independencia más que dudosa, tal y como se ha puesto de manifiesto cuando han aparecido denuncias por la imposibilidad que encuentran otros grupos de investigación para repetir los experimentos publicados o la permisividad que se observa al encontrar afirmaciones que no concuerdan con los resultados expuestos, creando así una conclusión no apoyada en pruebas experimentales. Otra consecuencia es la laxitud en los controles necesarios para obtener una evaluación de calidad, ya sea por falta de evaluadores con la capacidad suficiente, ya sea por la falta de independencia de los evaluadores elegidos o por el déficit en el número de éstos. Eso se traduce en que en ocasiones se observen errores graves en las publicaciones.

Un claro ejemplo lo constituye esta imagen, perteneciente a una publicación indexada en el PubMed:

Esta bacteria, ¿se combate con antibióticos o llamando a los Cazafantasmas?

Esta bacteria, ¿se combate con antibióticos o llamando a los Cazafantasmas?

Este artículo lleva por título: “Initial Events in the Degradation of Hyaluronan Catalyzed by Hyaluronate Lyase from Spectrococcus pneumonia: QM/MM Simulation” y está firmado por Zheng y colaboradores. Se publicó en el año 2012 en la revista “The Journal of Physical Chemistry B”. Para los no microbiólogos os diré que el trabajo trata sobre la bacteria Streptococcus pneumoniae, una bacteria tan famosa en el campo como lo puede ser una abeja para quien estudia los insectos. El género Spectrococcus, pese a su sugerente nombre, no ha sido adscrito a ninguna bacteria todavía. Sorprende que esta publicación haya sido evaluada por alguien experto en el campo que, tras comprobar que se estaba hablando del microorganismo que produce la neumonía, no haya sido capaz de encontrar el error. Ni que los editores y correctores de estilo, que suelen ser personas con formación científica, tampoco hayan reparado en el mismo. Error que por otra parte se repite varias veces más a lo largo del texto. Y no acaba ahí la cosa, el mismo grupo un año después publica en la misma revista el siguiente artículo:

Los humanos, tropezando mil veces en la misma piedra

Los humanos, tropezando mil veces en la misma piedra

Todo lo dicho con anterioridad se aplica aquí por partida doble. Es algo realmente asombroso. Las consecuencias directas de este tipo de errores son muy claras: la pérdida de credibilidad de la propia ciencia. En esta época en la que ideas mágicas, místicas o religiosas, como el creacionismo o los movimientos anti-vacunas, dan la espalda a décadas de resultados científicos obtenidos rigurosamente por miles de investigadores, banalizar el método de obtención de conocimiento y los resortes de transmisión de los mismos puede tener graves consecuencias para el futuro. Hay muchas revistas que los propios investigadores califican como “dudosas”, pero su mera existencia puede dar pátina de validez a muchos resultados que no merecen confianza, especialmente entre aquellos que no están iniciados en la materia. Mostrar una publicación científica, aunque la revista donde ésta aparece no goce de ningún prestigio, certifica ante muchos su valía. De ahí que, aquellas revistas que pretenden ofrecer ciencia de calidad, han de cuidar al máximo el fondo y las formas de todo aquello que publiquen.

Entradas relacionadas:

* Las publicaciones científicas contadas en la barra de un bar

* El proceso de realización y validación de una publicación científica ilustrado con 5 ejemplos

* Hechos, teorías e hipótesis

* El caso del medicamento Sovaldi contra la Hepatitis C como ejemplo de la ruinosa privatización de la investigación biomédica

* El sistema de autocorrección de la ciencia

* Superstición y pseudomedicinas en las bases de datos médicas (II): religión

* Superstición y pseudomedicinas en las bases de datos médicas (I): homeopatía y medicina ayurveda

* Arsénico cabreado

Via:
La Ciencia y sus Demonios