Leyendas del México Antiguo: El Cincuate


El Cincuate

El núcleo familiar es receptivo de contenidos orales. Platicas de la familia se enriquecen con las experiencias ajenas, son la tradición o existencia perenne de sucesos que se narran en cualquier poblado del territorio náhuatl como el siguiente:

¿Se acuerdan de “Nacho” ? Preguntó Juanelo. Nunca fue celoso. Siempre fue “campechano” y alegre con todos. El no era chinampero trabajaba de peón y diariamente salía de su casa muy temprano. Vivía en el terreno de la tía Lucía, en el barrio de Caltongo. Pero llegó un día en el que empezó a clavársele una espinita. Su esposa se levantaba antes que él para prepararle su hitacate. Ella le regaba que se levantara: “Anda Nacho, ya es tarde, levántate”, Casi, casi, lo empujaba fuera de su casa.

Poco a poco, Ignacio se fue inquietando. ¿Por qué le apura que me vaya?, Pensaba. Hasta que les platicó a sus amigos lo que sucedía y entonces se rieron de él. Le recomendaron que mejor se diera una vueltecita por su casa, quizás podría llegar a tiempo. Ignacio urdió un plan: salir de su casa para luego, regresar de inmediato y saber la causa por la que su mujer lo echaba, apurándole a que se fuera a trabajar.

Un día salió y se retiró un poco hacia donde podía observar quién era el fulano que entraba cuando él salía. Pero no vio a nadie que entrara, ni a su mujer que saliera. Intrigado, regresó después de un buen rato, se asomó por la rendija de la puerta y se metió sin hacer ruido. Pos sí, su mujer estaba en la cama, boca arriba, con los pechos desnudos, y “él” encima de ella, chupándole un seno. ¡Era un cincuate Gordo y de piel cuadriculada, de escamas amarillas y negras. El maldito animal había metido su cola en la boca del hijo de “Nacho” arrancó al animal y lo mató a palos. Su mujer se llevó el susto de su vida”

-Esos reptiles echan su vaho y lo duermen a uno para hacer de las suyas- dijo estela.

-De inmediato se dieron a buscar el nido del cincuate- prosiguió Juanelo-, y lo hallaron en el tronco de un pirú. Allí el cabresto animal tenía guardados los aretes, anillos, cadenitas y pañuelos de la mujer de “Nacho”.

-Sí, es cierto- afirmó Felipa-, esos arrastrados animales así son: si es macho busca alas mujeres, les echa vaho para dormirlas y les quita sus cosas; si es hembra, entonces les silba a los hombres fuerte, escindida entre las piedras de las cercas o entre los matorrales del campo. Cuando sabíamos que el cincuate rondaba la casa, antes de acostarnos quemábamos cuernos de toro de venas de chiles. Así no se acercaba, huía de ese humo picoso.

-Los cincuates no son venenosos- continuó Juanelo-, eso sí, son muy peligrosos, porque cuando a uno se le enreda aprietan, pueden desprenderle un brazo a una persona o ahorcarla.

Los cincuates son esos reptiles que se arrastran sobre los surcos de las milpas y huyen de las pisadas de los campesinos; Cambian s piel de escamas amarillentas y negras metiéndose en los varales, y allí la dejan espantando a caminantes descuidados. Buscan el calor de los corrales, el de los jacales de chinámiles y el de los petates tibios. No sólo los hay en Xochimilco, si no en el vasto territorio que conquistaron reptando por el suelo mexicano.

Estas leyendas las leí en un libro de leyendas, aunque existen muchas otras. A continuación narrare una historia que me contaron mis abuelos.

Hace muchos años aquí en San Luis Tlaxialtemalco que es el lugar donde yo vivo, existían varios ojos de agua, y se dice que durante muchos años abasteció de agua ala Ciudad de México, el manantial más grande estaba ubicado en san Juan Acuexcomac, donde es ahora el Parque Ecológico que ahora pertenece a los japoneses, bueno esa es otra historia; En ese manantial existían muchos peces llegaban muchos turistas, sábados y domingos y recorrían el bosque y el ojo de agua (antes, bueno todavía la gente del pueblo lo conocemos como el vivero), habían muchas flores, y principalmente amapolas de muy vistosos colores, en este lugar se dice que vivía una sirena, que era la que supuestamente mantenían vivo a ese manantial. El 24 de junio había convivios por las personas del pueblo de San Luis y Tulyehualco, ya que se encuentra ubicado principiando Tulyehualco, a las tres de la mañana empezaban a hacer atoles, tamales y otros antojitos; en el lugar donde estaba el ojo de agua, y dando las cuatro de la mañana llegaban los jóvenes de varios lugares a competir en natación y clavados, y a las 6 de la mañana se terminaba la competencia, después les daban antojitos de los que se habían preparado; a las 10:00 a.m. se reanudaban las competencias y terminaban aproximadamente a las tres de la tarde, y los visitantes permanecían hasta las 8:00 de la noche. Pasaron los años, en algunas ocasiones faltaban el agua en el pueblo, ya que no se contaba con llaves de agua en casa, y tenían que tomar agua en las llaves que se encontraban en las esquinas y cuando faltaba en las llaves tenían que acudir al manantial, entonces un día en el que no había agua fueron varias personas como en repetidas ocasiones, la mayoría eran personas adultas ya que era profundo, y una señora mando a su hijo de 12 años, porque sabia que iban varias personas, en esa ocasión se cuenta que el niño metió su cubeta al agua y de repente miro un pez que asomaba la mitad de su cuerpo, el pez era brillante de una belleza sin igual, el niño descanso su cubeta, y grito ¡ vengan a ver, y el niño lo quiso coger, y cuando lo agarro se le resbalo ya que era muy grande; y regreso a su casa con el agua y le platico a sus padres y hermanos, y al caer la tarde el niño de apellido Xolalpa Arenas, empezó a tener molestias, el decía que le dolían las manos y a ratos la cabeza, y a otro día su estado era más critico, y deliraba, y en su delirio decía que sus manos tenían escamas y que tenía cola de pezcado. El niño relato que el pezcado le dijo que lo cogiera y lo llevara a su casa, que si lo llevaba les iba a dar dinero, ya que esta familia era muy pobre, pero con la condición de que tenía que irse con él al lugar donde vivía el pez. El niño después de haber estado enfermo durante 3 días aproximadamente murió, y todos dicen que fue la sirena que se lo llevo. Y la gente cuenta que a través del tiempo la suerte de esta familia cambio notablemente.

Y al poco tiempo unas personas que acudieron al ojo de agua vieron con asombro, a una mujer de cabellera larga, solo se podía observar la mitad de su cuerpo que se elevaba, como que volaba y se alejaba de ahí, y poco a poco el manantial se fue secando, dicen que aquella mujer era la sirena que se fue para nunca más volver.

En ese tiempo el agua de los canales era clara, pura y las personas del pueblo pezcaban ahí, ya que el agua de los canales provenía del manantial. Pero también se dice que es manantial no existía, en el lugar donde brotó el manantial, había una iglesia, y en una ocasión cuando la gente estaba orando en el lugar, de repente se empezó a hundir el templo ahí ubicado con la gente que estaba ahí dentro, y en ese preciso lugar el manantial ahora ya desaparecido.

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