El grafeno es una molécula de carbono bidimensional, con el espesor de un átomo, con una alta conductividad y una mínima resistencia. Este material se ha convertido en uno de los temas fundamentales de los que se está encargando la física.

Esta característica lo hace más sólido que las hojas de grafito o que el buckypaper elaborado a partir de nanotubos de carbono, lo que convierte al nuevo material en el único de su grosor tan duro como el diamante, según su estimación. (Un diamante se considera duro porque no hay mineral que pueda rayarlo).

La estructura entrelazada del material permita al mismo tiempo a las diferentes capas del nuevo material resbalar unas sobre otras, de tal forma que colectivamente el conjunto de estas capas es flexible.
En la forma de una cinta larga de dimensiones nanométricas, el grafeno demuestra propiedades eléctricas únicas que incluyen los comportamientos como metal o como semiconductor. Cuando partes cortas de esta cinta se aíslan en segmentos denominados “nanorrectángulos”, donde el ancho se mide en átomos, son clasificados como uno de dos tipos de nanorrectángulos. Ambos tienen propiedades únicas y fascinantes.
En los semiconductores, una medida diferente, la movilidad, se utiliza para cuantificar la rapidez con la que se mueven los electrones. El límite de la movilidad de los electrones en el grafeno queda fijado por la vibración térmica de los átomos, y es, a la temperatura ambiente, unas 142 veces la del silicio y unas 2,6 veces la del antimoniuro de indio, la sustancia de movilidad más alta de entre los semiconductores convencionales conocidos.
La movilidad determina la velocidad a la que un dispositivo electrónico puede encenderse y apagarse. Esta misma alta movilidad hace muy prometedor al grafeno para las aplicaciones en las que los transistores deben realizar conmutaciones a velocidades sumamente rápidas, como es el caso del procesamiento de las señales de frecuencias muy altas.

En el futuro los procesadores estarán hechos de grafeno
El límite teórico de fabricación para los actuales procesadores de silicio es de 10 nanómetros.
El grafeno tiene muchas ventajas respecto al silicio, puede fabricarse a escala de 1 nanómetro o menos. Además el grafeno es un buen conductor térmico en si mismo, permitiendo disipar el calor rápidamente. Gracias a este y otros factores, los procesadores hechos con grafeno pueden alcanzar una velocidad muy superior a las actuales.
Según palabras del profesor de física Maxwell Guberman , se podría llegar al THz, o lo que es lo mismo 1000 GHz.
Mientras tanto Hewlett-­Packard, IBM, e Intel ( que han financiado el trabajo del profesor Maxwell) ya han comenzado a investigar la aplicación del grafeno en futuros productos

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