Miguel Alcubierre Moya y los viajes en el tiempo.
Miguel Alcubierre Moya es un físico teórico mexicano, Nacio en la Ciudad de México en 1964
Tiene una Licenciatura en Física, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), misma que curso entre los años de 1983-1988, donde se titulo y fue aprobado con mención honorífica. A continuacion obtuvo igualmente en la UNAM una maestría en Ciencias entre los años de 1988 a 1990.
Ya en el extranjero consiguio un Doctorado en Física (Ph.D.) por la University of Wales College of Cardiff, Cardiff, país de Gales en el Reino Unido entre 1990-1994 asi como unaBeca de posdoctorado de octubre de 1993 a septiembre de 1996 en el Departamento de Física y Astronomía, University of Wales College of Cardiff, Cardiff, Reino Unido.
Al dejar Gales en 1996, trabajó durante un tiempo en el Max Planck Institute for Gravitational Physics en Potsdam, Alemania, donde desarrolló nuevas técnicas matemáticas para describir la física de los agujeros negros.
Desde 2002, ha trabajado en el Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) donde coordina una investigación sobre relatividad numérica, un esfuerzo para emplear ordenadores para formular y solucionar unas ecuaciones físicas formuladas por Albert Einstein.
Miguel Alcubierre postuló un modelo de geometría del espacio que, sin caer en contradicciones con las teorías de Albert Einstein, permitiría viajar más rápido que la velocidad de la luz. Su propuesta consiste en expandir el espacio detrás del objeto a transportar (eventualmente una nave), y comprimirlo al frente, lo que provocaría un enorme impulso, como cuando se infla un globo.
Albert Einstein, creador de la Teoría de la Relatividad, sostenía que ningún objeto puede viajar más rápido que la velocidad de la luz. El Dr. Alcubierre se dio cuenta de que esta postulación era cierta, sólo si se la pensaba en el contexto del espacio normal. Lo que Miguel postula es que se puede deformar el espacio detrás del objeto, para lo cual se requeriría la energía equivalente a la que emite nuestro Sol.
El modelo del joven físico mexicano se basa en la hipotética posibilidad de lograr una concentración tal de energía en una región muy pequeña, capaz de deformar el espacio.
Este fenómeno es posible observarlo en las orillas de un agujero negro, en el que ocurre precisamente una deformación de espacio.
Miguel comenta que el espacio ya está curvado, sólo que nosotros no podemos percibirlo, porque nos parece plano. Nuestro planeta Tierra, con su masa, deforma muy poco el espacio. La concentración de energía necesaria es tan grande como una estrella.
Por otra parte, Miguel se ha dedicado también a jugar con un objeto muy divertido: el tiempo.
Nos comenta que todos los días, en los laboratorios de física, los científicos aceleran partículas con los equipos adecuados. Y sucede que a velocidades muy altas, el tiempo pasa diferente.
Ya Einstein había señalado, años atrás, que el tiempo transcurre muy lento para una partícula acelerada a la velocidad de la luz.
Pero en el modelo de Miguel esto no pasaría, ya que la deformación del espacio precisamente permitiría regresar en segundos al punto de partida.
Miguel Alcubierre asegura que será imposible realizar una concentración de energía suficiente precisamente por la gravedad.
“El espacio ya está curvado, pero a nivel de nuestra percepción, es plano. Uno tiene que partir de un espacio plano. Nuestro planeta, la Tierra, con su masa, deforma muy poco el espacio. La concentración de energía necesaria es tan grande como una estrella”.
El tiempo, de acuerdo con Einstein, transcurre muy lento para una partícula acelerada a la velocidad de la luz.
“Todos los días aceleramos partículas en los laboratorios que cuentan con un equipo. A velocidades muy altas, el tiempo pasa diferente. En mi modelo, esto no pasaría, ya que la deformación del espacio precisamente permitiría regresar en segundos al punto de partida”, explicó Alcubierre.
A la velocidad de la luz, tardaríamos cinco años terrestres en llegar a la estrella más cercana. Para llegar al centro de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, nos tomaría 30 mil años, que es un absurdo. A Andrómeda, la galaxia más cercana, tardaríamos dos millones de años. Con el modelo de Alcubierre, el tiempo no sería un obstáculo.
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